Al socaire de la crisis. Los morosos crónicos.
Junio 24, 2008
Hoy me ha llamado un proveedor con el que tengo una amistad de hace años, estaba bastante preocupado. Al parecer había realizado diferentes trabajos para distintos clientes, alguno de ellos de una cuantía importante, y le habían facilitado varios documentos de pago por un total de 20.000 Euros. El caso es que ha visto como, al llegar las diferentes fechas de pago, no se ha producido la cancelación de la deuda, y al llamar a sus clientes, todos han argumentado que “la crisis para aquí”, “la crisis para allí”. El caso es que le han, como vulgarmente se dice por aquí, “toreado”.
He caido en la cuenta de que muchos empresarios, a la sombra de la crisis, han decidido dejar de pagar. Curiosamente, esos mismos empresarios llevan años funcionando “en la cuerda floja”, y ahora han visto la oportunidad perfecta para retirarse y traspasar sus problemas a los proveedores.
Esto me ha traido a la mente una historia que solía contar en las reuniones de amigos y que tenía bastante éxito:
“[..]Un matrimonio se había ido a la cama minutos antes, y ella, cansada, comenzaba a sentir ese sopor que te indica que caerás dormido en breve. Justo en ese momento, percibe que su marido da vueltas, nervioso, y resopla, y vuelve a girar, y así una y otra vez. Ella le dice:
- Manolo, ¿Qué te ocurre?.
- El, incorporándose y sentándose sobre la cama dice: “No puedo dormir. Imposible conciliar el sueño. Mañana debo pagarle a Paco 30.000 Euros y no tengo ni un euro”.
- Ella suspira y le dice: “Manolo, acércame el teléfono”. Manolo obedece. Ella piensa unos instantes y marca un número. Al otro lado descuelgan el auricular y ella dice: “¿Eres Paco? -se adivina una respuesta afirmativa- y ella prosigue: “Mira, soy la mujer de Manolo. Él, mañana, debe pagarte la suma de 30.000 Euros, ¿no es así? -se vuelve a adivinar una respuesta afirmativa- Ella, decidida le dice a Paco: “Pues mira, que sepas que no te los pagará porque no tiene ni un euro”, e inmediatamente cuelga el auricular. Girándose hacia su marido le dice:
- “Venga, Manolo, duérmete, que ahora el que no podrá dormir será él“[..].
Publicado por jesusdelatorre
